Tintín es un zorro alegre y bailarín que, tras un invierno duro, sale a buscar comida y accidentalmente cae en un lodazal del que no puede salir.
Aunque varios animales grandes escuchan sus gritos de ayuda, ninguno quiere ensuciarse o detenerse. Cuando todo parece perdido, llega Don Ramón, un pequeño ratón que, con mucha valentía e ingenio, cava un túnel y lo rescata.
Luego de ayudarlo, también lo acompaña, lo alimenta y le recuerda la importancia de la fe y el esfuerzo. Así nace una amistad sincera, donde ambos descubren que Dios une corazones para hacer el bien sin esperar nada a cambio.
La historia enseña que el tamaño no define el valor, que la verdadera amistad nace del servicio y que ayudar a otros es agradar a Dios, recordando la enseñanza del Buen Samaritano